Como docente de educación infantil, esta es la etapa que más me gusta. Las niñas y los niños se sorprenden enseguida, todo les llama la atención y tienen muchas granas de conocer cosas nuevas.

Por estos motivos disfruto tanto contando cuentos a niños y niñas de estas edades.

En esta época lo más importante es la magia y crear un ambiente que invite a imaginar cómo son los personajes de las historias y los entornos donde están.

Cuando yo voy a una contada de compañeras y compañeros, me pongo en los zapatos de una niña y soy capaz de imaginar todo lo que me están contando, me pasa lo mismo cuando leo. Eso es lo que sienten las niñas y los niños cuando les contamos un cuento.

En esta etapa los cuentos pueden ser más largos porque comienzan a no distraerse tanto, aunque alguno o alguna hay que aún no aguanta la sesión entera. Pero para eso, está nuestra capacidad de captar su atención.

¿Qué recursos puedo usar?

Canciones

Les siguen gustando las canciones, pero ahora tenemos que incluirlas en la narración. Piensa canciones populares o actuales, que les puedan gustar e interesar (si las conocen mejor porque así participan del cuento) e inclúyelas en la narración. Es importante que estén relacionadas con el cuento o con una parte de este.

Sonidos

En esta etapa los sonidos tienen que estar más elaborados, ya no nos podemos limitar a las onomatopeyas de animales; tenemos que incluir lo que yo llamo EFECTOS ESPECIALES. Como si estuviésemos viendo una película. Si somos un avión, haremos el ruino; sonidos de emociones, acciones, vehículos, incluso animales.

Retahílas o poesías

Con las retahílas y las poesías ocurre lo mismo. Debemos incluirlas en la narración o la historia. Cuando eran bebés eran un recurso individual; pero ahora forman parte de la historia. Existen muchos cuentos que son rimados o que incluyen rimas mundialmente conocidas.

“Soplaré y soplaré
y tu casa derribaré”

El libro

Ahora el libro no es necesario, lo podemos usar para simular otros objetos o personajes; pero ya no lo mostraremos durante la narración. O si, porque hay casos en los que es bueno mostrar algunas de las ilustraciones como soporte; pero no es algo necesario para poder seguir la historia.

Yo suelo usar los libros como soporte y para que vean que la historia ha salido de un libro que ha escrito otra persona. Por ejemplo, suelo usar los libros para simular que son otro personaje, un libro de cocina; incluso pueden servir para aplastarme el pelo porque ¡no quiero el cabello rizado!

Festival ParlaCuenta contando ¡No quiero el cabello rizado!

Objetos

Estos recursos se utilizan siempre porque ayudan mucho en la narración y los podemos convertir en cualquier cosa o nos pueden ayudar a iniciar una historia. Yo suelo usarlos para iniciar las historias; pero en muchos casos el objeto es algo inesperado que no imaginas que pueda estar en la historia.

¿Qué tener en cuenta en la sesión?

Ya comentaba que en las sesiones de cuentos para bebés el tiempo máximo debe ser de 25 o 30 minutos. Pero, a partir de los 4 años (teniendo en cuenta que es una edad orientativa porque cada niña y niños tiene su proceso madurativo individual) las sesiones de cuentos pueden empezar a ser más largas; de unos 45 o 50 minutos. Poco a poco, van teniendo mayor capacidad de atención prolongada.

Los espacios, donde contamos cuentos, SIEMPRE deben ser lugares bien ventilados, cómodos y ajenos a distractores para que resulte más sencillo captar la atención de los niños, niñas y familias que nos escuchan. Pero, no sólo para las personas que nos escuchas, también para las personas que cuentan porque también nos afectan los distractores.

Es muy importante que las niñas y los niños compartan el momento con su familia, que se sienten en el regazo de la persona adulta que les acompaña para crear un momento mágico y de unión íntima entre la narradora o narrador y las personas que nos escuchan.

Los cuentos ya pueden ser más elaborados y largos; pero priman las historias fantásticas y las fábulas, donde priman las historias donde se humaniza a los animales.

Para terminar, comentar que es importante hacer partícipes a las niñas y los niños dejando que participen de la narración. Algo que a muchas narradoras y narradores les da miedo, cuando están empezando, son las preguntas que hacen las niñas y los niños. No debemos tener miedo a parar la narración un segundo y contestar a sus inquietudes; pero sin desviarnos de la narración.

Y si eres docente, puedes hacer el curso “Cómo contar cuentos en el aula“; un curso que he preparado con la plataforma “Recursos para Clase”, donde tienes todo lo necesario para aprender a contar cuentos en infantil y primaria. Pero, si quieres recibir una formación más específica, sólo tienes que ponerte en contacto conmigo AQUÍ.

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